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¿PARA QUE EL VOLUNTARIADO?

Muchas veces planteamos el voluntariado como una actividad más que una experiencia enriquecedora.  Muchas ONGs cuando nos hablan del voluntariado, nos lo presentan como una actividad altruista, una entrega de nuestro tiempo, y a menudo que conlleva un esfuerzo económico. Todo es verdad, pero a mi modo de ver nos deberíamos fijar más en la otra cara de la moneda, es decir, no en la actividad o el trabajo sino lo que me aporta: en la experiencia. Si el voluntariado  hace mucho bien a la gente necesitada, y contribuye al cambio que queremos  ver en el mundo, mucho más bien nos hace a nosotros. El voluntariado nos constituye a nosotros mismos como personas. Nos hace salir de nosotros mismos y tender la mano a quien nos necesita, nos hace solidarios y sensibles a las necesidades de los demás. Nos permite compartir lo que somos y lo que tenemos por consiguiente nos convierte en hermanos unos de otros.

   En efecto, el voluntariado es una buena herramienta para el cambio social puesto que  hace que adquiramos un compromiso social y que salgamos de nuestro individualismo y egoísmo. Y nos muestra que hay más alegría en dar que en recibir. Por eso, si queremos construir un mundo mejor hemos de involucrar  más gente en el voluntariado pero no desde el lado de la actividad altruista del voluntariado sino desde su lado de la experiencia que nos llena. Todos conocemos algunas personas que lo tienen todo pero que no son felices porque su vida está vacía o la llenan de cosas que no les aporta valor o sentido.

También conocemos otras personas que viven desde sí mismas y para sí mismas, lo que les mueve, es tener más y más, que andan buscando lo poco que les falta sin disfrutar lo mucho que tienen. Son gente que vive egoístamente y está perdida porque se pierden lo mejor: el compartir desde la gratuidad no comprar experiencias, el sentirse feliz porque hace felices a los demás, el tejer ese abanico de relaciones que engrandecen desde la generosidad y la solidaridad. Y esto es lo que le hace falta a mucha gente  que anda buscando la realización de su vida desde fuera no desde su bondad que lleva dentro.  Por eso, la gente que hemos hecho el voluntariado y ha llenado nuestra vida, hemos de animar desde nuestra experiencia  a los demás para que descubran que hay más alegría en dar que en recibir. Que la verdadera felicidad consiste en la entrega generosa a los demás.

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