El 21 de marzo el confinamiento llegó también a Ruanda. Habíamos resistido a la propagación del coronavirus. Sin embargo a medida que pasaban los días seguían apareciendo más casos por eso el gobierno decidió decretar el confinamiento en todo el país como medida de contención del virus.
Surge la interrogación: ¿cómo va a sobrevivir toda gente que depende de la economía informal? Me refiero a aquellos que comen después de haber salido a ganarse el pan. ¡Es una incógnita! Por una parte, se entiende la medida drástica dado que no tenemos medios suficientes ni infraestructuras para hacer frente a una epidemia. Por otra parte, la gente se pregunta si no sería adecuado dejar a la gente seguir trabajando y encomendarse a la providencia de Dios. Lo cierto es que es difícil saber lo que mejor conviene.
Esperemos que el gobierno vaya encontrando el camino y que la población unida y solidaria sepa hacer frente a esta pandemia.
